Guía Española de la EPOC 2012

06/19/2012

PÍLDORAS

Acaba de publicarse, de momento sólo en formato digital aunque en breve aparecerá en las revista Archivos de Bronconeumología, la Guía Española de la EPOC (GesEPOC). Tratamiento farmacológico de la EPOC estable, en la que ha participado el Servicio de Neumología del Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres.
La guía,  que forma parte de las normativas de la SEPAR, da un paso más y describe y clasifica la gravedad y el tratamiento farmacológico de la EPOC estable.

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diseños lumen

05/29/2012

Aunque no es lo habitual en este blog, queremos hablaros un poco de nuestros trabajos. Bueno, en realidad queremos deciros que hemos creado un nuevo escaparate para enseñarlos, quien quiera puede echarle un vistazo y opinar sobre ellos. ¡os esperamos!

http://www.lumenbook.wordpress.com/

¿Nos equivocamos “a nivel de” lengua?

05/29/2012

Pues la respuesta es que sí. “A nivel de” es una expresión que, pese a ser correcta en sí misma,  habitualmente se utiliza de forma errónea, tanto en los textos que llegan a nuestras manos, como en los medios de comunicación. Hace poco un cliente nos trasladó sus dudas y su preocupación porque cada vez se utiliza más “a nivel de” de forma indebida, así que es esta una buena ocasión para recordar o aprender cosas interesantes de nuestra lengua.

Resulta muy aclarador el artículo publicado por el Centro Virtual Cervantes en el maravilloso Museo de los horrores del habla. Os dejo el enlace para los que tengan dudas sobre su uso.

http://cvc.cervantes.es/alhabla/museo_horrores/museo_001.htm

La sangre y el espacio de reserva

05/20/2011

Muchas veces empleamos en diseño términos como “imprimir a sangre” o “espacio de reserva”, sin explicar exactamente a qué nos referimos con ello. Sirva este pequeño diccionario como aclaración para clientes y curiosos.

En artes gráficas, llamamos imprimir a sangre a componer el documento sin dejar ningún margen con restos de blanco, esto es, una fotografía o mancha de color que no termina con el fin de la página. Esto se logra  llevando la imagen más allá del borde del documento, lo que hará que esta quede cortada  por la guillotina, asegurándonos así que no se vea ni rastro del margen blanco. Para conseguir este efecto, la fotografía o mancha de color en cuestión debe quedarse entre 3 y 5 mm por fuera del borde de la página, un margen que se denomina “área de sangrado”(“sangría” o “demasía” en América Latina).

Ejemplo de composición a sangre

Por otro lado, el denominado “espacio de reserva” se  trata de un margen de seguridad que, por el contrario, se configura hacia dentro del documento: un margen cuya amplitud es proporcional al documento (puede oscilar desde los 5 mm de una tarjeta de visita hasta los 10 ó 20 mm de un A4) en el que no se deben colocar elementos gráficos o palabras, para evitar que una guillotina poco precisa corte algún elemento que no deba.

Ejemplo de espacio de reserva

Puntuación en las enumeraciones verticales

05/11/2011

Cuando encontramos una enumeración vertical en un original, es frecuente que surjan dudas sobre si se deben puntuar o no los elementos que se relacionan en la misma. La norma, que hemos consultado en RAE y en el Libro de estilo interinstitucional de la Unión Europea, dice lo siguiente:

  • La enumeración se introduce mediante dos puntos (:), cada elemento empieza con minúscula y termina con coma (,) o punto y coma (;). Si los elementos que se están relacionando son oraciones completas, se puede empezar con mayúsculas y terminar con puntos (.).
  • En los listados, cuadros, catálogos, folletos publicitarios, etc. puede prescindirse de signos de puntuación entre los elementos de una enumeración como recurso de estilo.

Desde Lumen, como siempre, recomendamos la unificación de estilo dentro de una publicación, es decir, seleccionar uno de los criterios permitidos por la norma y mantenerlo igual en todos los casos que se den en el libro.

Reflejamos aquí algunos ejemplos: Lee el resto de esta entrada »

¿Impreso o imprimido?

04/20/2011

He aquí un típico debate que se repite cíclicamente en nuestra oficina y en tantas otras, suponemos. La salomónica solución a esta incógnita contentará a todos aquellos que no pretendan ser poseedores únicos de la verdad.

Según la RAE:
Dobles participios: imprimido/impreso, freído/frito, proveído/provisto
Los únicos verbos que en la lengua actual presentan dos participios, uno regular y otro irregular, son imprimir (imprimido/impreso), freír (freído/frito) y proveer (proveído/provisto), con sus respectivos derivados. Los dos participios pueden utilizarse indistintamente en la formación de los tiempos compuestos y de la pasiva perifrástica, aunque la preferencia por una u otra forma varíe en cada caso (véase el Diccionario panhispánico de dudas, s/v imprimir, freír, proveer):

  • Hemos imprimido veinte ejemplares / Habían impreso las copias en papel fotográfico.
  • Nos hemos proveído de todo lo necesario / Se había provisto de víveres abundantes.
  • Las empanadillas han de ser freídas dos horas antes / Nunca había frito un huevo.

También se puede consultar en el DICCIONARIO PANHISPÁNICO DE DUDAS:
Imprimir. ‘Marcar sobre papel u otra materia [un texto, un dibujo, etc.] por medios mecánicos o electrónicos’ y ‘dar a alguien o algo [un determinado carácter, estilo, etc.]’. Tiene dos participios: el regular imprimido y el irregular impreso. Aunque existe hoy una clara tendencia, más acusada en América que en España, a preferir el uso de la forma irregular impreso, ambos participios pueden utilizarse indistintamente en la formación de los tiempos compuestos y de la pasiva perifrástica: «Habían impreso en su lugar billetes de a cien» (GaMárquez Amor [Col. 1985]); «La obra […] circulaba dos años después de haber sido impresa en una ciudad protestante» (Trabulse Orígenes [Méx. 1994]); «En total se han imprimido 35 000 carteles» (Mundo [Esp.] 11.11.96); «Esta obra ha sido imprimida por La Torre de Papel» (Prensa [Nic.] 21.10.97). En función adjetiva se prefiere en todo el ámbito hispánico la forma irregular impreso: «Contempló una vez más la imagen impresa en la tarjeta postal» (Martini Fantasma [Arg. 1986]).

Conclusión: el uso de ambos es correcto, por tanto todos llevamos razón.


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